Inicio Opinión Abel Albino. De su legado al pañuelo celeste – Nota de opinión

Abel Albino. De su legado al pañuelo celeste – Nota de opinión

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Abel Pascual Albino es un profesional de la salud sumamente admirable por su formación, su retórica y su inteligencia. Sin embargo, esos atributos no alcanzan para entender lo que significa este médico para una sociedad como la nuestra. Para esto, es imprescindible detenernos en hablar, sobre todo, de su entrega en favor de los más postergados como impulsor de la fundación CONIN (Cooperadora para la nutrición infantil) en Argentina.

Esta fundación, con centros distribuidos en todo el país, se encarga no solo de dar asistencia alimentaria a los niños en los primeros años de vida, los cuales son los más críticos en lo que respecta al crecimiento y desarrollo integral del cerebro de una persona. Sino también a todo su núcleo familiar a través de diversos programas. CONIN previene la desnutrición infantil enfocándose en el niño con potencial riesgo de desnutrición ya desde su nacimiento otorgándoles asistencia, alimentación y estimulación para contribuir con el desarrollo de su salud de forma integral, para lograr de esta manera cerebros sanos y fértiles para recibir la educación y formación necesarias para aspirar a un futuro mas provechoso que el que le depara su realidad actual.

Así, encontramos que la labor de la fundación trasciende a la salud pública. Yace aquí, de manera intrínseca, la labor social que acompaña a la institución y, por lo tanto, a su presidente y fundador. De esta manera es que encontramos a esta fundación con un enfoque dirigido principalmente a combatir la pobreza estructural desde su accionar en el ámbito de la nutrición y la salud pública.
Como contracara, hay que decirlo, el doctor Albino tiene una profunda convicción ultraclerical que en algunos casos lo aleja de la coherencia y el rigor científico en materia de medicina. Esta convicción lo nubla al punto de no ser capaz de separar mentalmente a la religión del estado. El doctor Albino es un confeso miembro del Opus Dei, con todo lo que eso significa. Y ha realizado diversas declaraciones que resultan incómodas al mundo moderno. De la paternidad responsable a la homosexualidad.

Su exposición en el senado está dotada de una gran lucidez, sin embargo tuvo dichos desafortunados sobre el preservativo que no deben ser tomados como los dichos de un médico. Sino como los de un católico conservador en su máxima expresión.
Lo que Albino intentaba explicarnos sobre el virus del HIV, y la supuesta falta de efectividad del preservativo es una discusión que ya se encuentra saldada por la comunidad científica hace más de 10 años, y que por otro lado poco tenía que ver con el tema que se trataba en el recinto. Si bien es sabido que el preservativo no es efectivo en un 100%. No admite discusión el hecho de que aún es el método anticonceptivo y de prevención de enfermedades de transmisión sexual más efectivo.

Este exabrupto cometido por el doctor Albino ha despertado una ola de críticas y burlas despiadadas hacia su persona. Se han escuchado, inclusive, severas objeciones hacia la monumental labor social que lleva a cabo este pediatra nacido en en la ciudad de Buenos Aires.
Lo que apena en este hostigamiento que recibe son las reacciones impulsivas que impiden reflexionar con sosiego. Porque quien se libere del prejuicio inicial por las polémicas declaraciones sobre el preservativo y se tome el tiempo de ver su discurso y sus respuestas al panel que lo interrogó en la cámara alta, disponible en internet, podrá disfrutar de una verdadera clase magistral. Sin atenerse a ningún escrito, apoyándose solo de vez en cuando en algún dato, argumenta elocuentemente con anécdotas, vivencias, estudios médicos y cifras. El objeto de la polémica no es más que un detalle en el marco de una exposición profunda y abarcadora. Un detalle que sin embargo abrió la puerta a sus críticos para impugnar todo lo demás.
Es importante que en el análisis de su figura no dejemos de destacar y enaltecer las importantes contribuciones a la salud pública y a la sociedad que ha hecho este gran médico y mejor persona.

Ricardo Jose Gómez

Lic. en Nutrición

 

 

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